La Mistica Cumbia
País: ARGENTINA
COMO FUE TU INICIO EN LA MÚSICA
Mi historia con la música empezó en el colegio, casi sin darme cuenta. La profe de música tocaba el piano y armó una bandita con algunos alumnos. Cantábamos canciones escolares como la Marcha de San Lorenzo, la Marcha a Sarmiento y todo ese repertorio que, en ese momento, nos parecía lo más rockero del mundo. Después, en la iglesia, participé de un grupo de jóvenes y armamos una banda con instrumentos, ¡hasta batería teníamos! Éramos dos chicas en las voces y cantábamos los domingos o en misas especiales. Pero hubo un momento que recuerdo especialmente: organizamos una fiesta patronal y preparé una parodia de un tema de Shakira para el público. Y ahí pasó algo: me encantó esa interacción con la gente. Sentir que podía hacerlos reír, cantar, bailar y disfrutar conmigo me voló la cabeza. Creo que ahí descubrí que el escenario tenía algo para mí. Después, como suele pasar en la vida, la música quedó en pausa. Me dediqué a ser mamá, a trabajar muchísimo y a cumplir con todos los roles que nos toca asumir. Y ese sueño quedó guardado durante varios años. Hasta que, unos meses antes de la pandemia, pensé: “Bueno, estaría bueno hacer algo para mí, algo donde no sea solamente mamá o empleada”. Y decidí estudiar canto. Después llegó la pandemia, que obviamente nos cambió los planes a todos, pero a mí también me dio algo que hacía mucho no tenía: tiempo en casa. Empecé a explorar distintas áreas del arte y confirmé que, entre todas, las que más me apasionaban eran el canto y el baile. Para mí son una forma de expresarme. Mi primer profesor de canto, por mi carisma —según él— me propuso hacer un evento de karaoke en un bar. Y la sensación de felicidad que tuve esa noche fue tan grande que dije: “Listo, de acá no me saca nadie”. Y acá estoy todavía.




